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viernes, 26 de mayo de 2017

{Crítica de cine} La La Land: La Ciudad de las Estrellas, de Damien Chazelle.

Dirección/ Guion: Damien Chazelle
127 minutos
Año 2016
Estados Unidos
Romance/Musical
♚♚♚♚♚






Sinopsis

Mia (Emma Stone), una joven aspirante a actriz que trabaja como camarera mientras acude a castings, y Sebastian (Ryan Gosling), un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima en sus carreras artísticas amenaza con separarlos.













¡Hola, cazadores!

Nuevamente, toca crítica de cine en el blog (sí, la vida no me da para leer todo lo que me gustaría y tengo que recurrir a este tipo de secciones, xD). La película de la que hoy os vengo a hablar seguramente os suene, porque tanto cuando se estrenó como cuando iba a ser la gala de los Oscars 2017 estaba hasta en la sopa. Dicen por ahí que es una película comercial, que no es más que una forma de reciclaje bonito de películas pertenecientes a la Edad Dorada de Hollywood y que está hecha con el único objetivo de ganar Oscars. Y seguramente así sea, pero eso no fue impedimento para que me enamorara de ella en el momento en el que fui a verla al cine cuando se estrenó. Y lo digo así, ME ENAMORÓ. Hasta el tuétano de los huesos. Y los motivos sobran. 

Os hablo de La La Land: La Ciudad de las Estrellas, película escrita y dirigida por Damien Chazelle. En ella nos encontramos con las historias de Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), dos jóvenes que intentan abrirse camino hasta la cima en la vorágine que es Los Ángeles. Mia es una joven actriz procedente de Nevada, que como tantas otras chicas, intenta hacerse un nombre en el mundo de la actuación sin demasiado éxito. Sebastian, por su parte, es un pianista sin (casi) oficio ni beneficio cuya gran ilusión en la vida es abrir un local para proteger su amado jazz del paso del tiempo. Ambos intentaran unir sus vidas, pero pronto los deseos y anhelos profesionales se interpondrán entre ellos.

"Los Ángeles es así: aquí se adora todo y no se valora nada."

Antes de nada, debo admitir que me llevaron casi a rastras hasta el cine para ver esta película, ya que el argumento no me entusiasmaba demasiado. Y si a ello le añadimos que los musicales no suelen gustarme nada, que Ryan Gosling nunca ha sido de mis actores favoritos y que últimamente Hollywood no pasa por sus mejores años (en mi opinión), pues decir que fui al cine casi de morros es quedarse corto. Por eso mi sorpresa fue tan mayúscula al descubrir que era de las mejores películas que había visto en años. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de una peli en el cine, y debo admitir que en más de una ocasión me emocioné más de la cuenta (sí, vale, se me escapó alguna lagrimilla). 

Es cierto que, de entrada, el argumento parece un poco manido: chico conoce chica de chiripa y se enamoran. Vale, sí, puede que la historia sea un pelín típica, pero ese pequeño inconveniente se compensa con la pasión que demuestran los personajes al intentar cumplir sus sueños, con la espectacular banda sonora (que se merece un punto aparte), la cuidada fotografía y todos los guiños que se hacen al cine clásico. Y es que si sois fans de la Edad Dorada de Hollywood, como es mi caso, esta película os gustará seguro. De hecho, esta película es un homenaje descarado a Casablanca. Y el final, sin ser el de Casablanca, es puramente Casablanca. (¡Y hasta aquí puedo contarl!). 

Respecto a la banda sonora, es otro de los puntos fuertes de la película. Ya digo que a mí los musicales no me suelen gustar nada, ya que me corta el rollo que se pongan a cantar y a bailar en medio de un diálogo. Pero en La La Land no abusan mucho de eso, y saben utilizar perfectamente la música. Las canciones son preciosas: todas y cada una de ellas resultan maravillosas, pero la que me enamora sobre las demás es, sin duda, City of Stars, que se revela como el auténtico leitmotiv del largometraje, ya que la podemos descubrir en varias escenas a lo largo de la película con diferentes ritmos e instrumentos. Mentiría si os dijera que no me pasé toda la semana siguiente después de ver la película escuchando City of Stars a todo trapo, hasta ese nivel llegó mi obsesión. 

"Pienso en aquel día. Lo dejé en la estación de autobuses al oeste de Santa Fe. Teníamos diecisiete años, pero él era dulce y todo era verdadero. Pero yo sabía lo que debía hacer. En las noches de domingo de verano nos hundíamos en los asientos cuando las luces se apagaban, y un mundo de tecnicolor hecho de música y máquina me llamaba a estar en la pantalla. Y vivir en cada escena."

Recalcar también la importancia de la escenografía, en la que se cuida hasta el último detalle, desde la ropa de los personajes (que imitan descaradamente la típica de los años cuarenta), hasta lo colorido de la mayor parte de las escenas. Muchas de ellas, por cierto, están rodadas en plano secuencia, creando escenas largas en las que los actores tiran de todo su talento para crear imágenes inolvidables. 




En cuanto a los personajes, Mia y Sebastian resultan únicos, cada uno a su manera, pero si tuviera que elegir entre alguno de los dos, sin duda me quedaría con Seb, por esa pasión tan arrolladora que demuestra por su sueño, más de la que Mia siente por el suyo propio. Seb es un soñador que vive en un tiempo pasado, en el que su preciado jazz no agonizaba ni estaba a punto de ser relegado al olvido como en la actualidad. En el que no tendría que vender su alma al diablo por unos cuantos dólares. Es ese punto soñador el que me ha conquistado y el que más me ha hecho sentirme identificada con él, ya que, como Seb, tengo la cabeza más llena de pájaros que de otra cosa. Es un personaje de diez, y a pesar de lo borde y egoísta que puede resultar a veces, lo compensa con un lado tierno que es puro amor. 

Lo que me lleva al siguiente punto: los actores. Como ya he dicho, Ryan Gosling no era de mis actores favoritos. Y no, aunque me acribilléis, no me gusta El Diario de Noah, y aparte de Crazy, Stupid, Love, pocas películas de este chico han conseguido convencerme. Ahora bien, con La La Land me ha ganado de por vida: hace un papelón impresionante y se nota lo mucho que vive el personaje. Y sí, las escenas en las que toca el piano son 100% suyas: no utilizó ningún doble, y de hecho, para preparar el papel estuvo tres meses aprendiendo a tocar el piano, que terminó dominando magistralmente, como muy bien se demuestra en la película. Emma Stone también lo borda en su papel, una joven que lo único que quiere es encontrar su hueco en Hollywood y que, para ello, tendrá que dejar demasiadas cosas por el camino. La química entre Gosling y Stone es evidente (ya han trabajado juntos en otras películas, como Gangster Squad o Crazy, Stupid, Love), lo que ayuda a que las escenas tengan cierto toque de realismo. Respecto a los secundarios, no existen: todo el peso de la película reposa sobre los hombros de los dos protagonistas, habiendo alguna aparición esporádica que ni siquiera llega a papel secundario. 

"Mi tía vivía en París. A menudo aparecía en casa y nos contaba historias sobre su vida en el extranjero. Recuerdo que nos contó que un día se tiró al río, descalza. Saltó sin mirar. Y cayó al Sena. El agua estaba helada y pasó un mes resfriada. Pero dijo que lo haría otra vez. Brindo por los que sueñan, por tontos que parezcan. Brindo por los corazones que sufren y por los líos que creamos."

La historia es preciosa, y no tiene nada que ver con lo que suele ofrecernos Hollywood en los últimos tiempos. Mezcla comedia con romance y un pelín de drama, todo ello contado de una forma muy peculiar. Y habla de fracaso: del sentimental, del profesional, del fracaso en general. Creo que es imposible no sentirse identificado con los protagonistas, porque todos nos hemos visto alguna vez frente al fracaso... y todo lo que ello acarrea. También habla de las pequeñas decisiones, esos detalles diminutos que en el momento no parecen nada pero que a la larga pueden dar un vuelco brutal a tu vida. De todo lo que pudo ser, y finalmente no fue. Pero lo mejor, lo más emotivo, lo que realmente convierte esta película en un puntazo, es el final... como en Casablanca.  

Os recomiendo que la veáis. A mí me ha entusiasmado y ha pasado a convertirse en una de mis películas favoritas.

Resumiendo, La La Land: La Ciudad de las Estrellas es una película para todos aquellos amantes del cine clásico, en la que te encontrarás con unos personajes apasionados, que luchan por sus sueños e ilusiones hasta el final y que te conquistarán desde el primer minuto. Con una banda sonora espectacular, una fotografía maravillosa y un argumento que te mantendrá enganchado, no podrás olvidarte nunca de Mia, Sebastian y su City of Stars. 



♚♚♚♚♚/5

···Inolvidable···

¿Y vosotros la habéis visto?
¿Coincidís con mis valoraciones?
¡Un abrazote, cazadores!

jueves, 11 de mayo de 2017

{Crítica de cine} Yo, él y Raquel, de Alfonso Gómez-Rejón y Jesse Andrews.

Director: Alfonso Gómez-Rejón
Guionista: Jesse Andrews
105 minutos
Año 2015
Estados Unidos
Comedia dramática
♚♚♚♚

Sinopsis






Greg pasa el último año del instituto de la forma más anónima posible, evitando todo tipo de relaciones, mientras en secreto hace extrañas películas con su único amigo. Esta situación cambiará cuando su madre le obliga a hacerse amigo de una compañera de clase con leucemia.












¡Hola, cazadores!

¡¡¡Por fin!!! Después de una semana en la que no he parado, puedo sentarme a colgar una entrada, y aunque no sea una reseña literaria, espero que la película que os traigo hoy os parezca interesante. 

No había escuchado hablar de ella hasta esta misma tarde, cuando mi novio me propuso verla, ya que la vio perdida entre los DVD y le entró la curiosidad. Yo ni leí la sinopsis, ni busqué información sobre ella, así que expectativas cero... quizá por eso haya logrado sorprenderme tanto.  

Yo, él y Raquel, (en inglés Me and Earl and the Dying Girl... Igualita la traducción del título, vaya), de Alfonso Gómez-Rejón y Jesse Andrews, trata la historia de Greg, un chico de la ciudad estadounidense de Pittsburg. Greg es un adolescente que estudia su último curso en el instituto y que vaga casi en completa soledad entre clase y clase. No, no os equivoquéis, no es un marginado. O al menos, no es un marginado a la vieja usanza. Greg se junta y habla con todo el mundo, pero sin acercarse a nadie lo suficiente como para dejarse conocer. Sonríe y habla de forma ligera, se relaciona con los demás de manera superficial, rehuyendo cualquier contacto que implique cierta intimidad. Clasifica a sus compañeros de clase en diferentes grupos, a cada cual más variopinto, pero sin unirse jamás a ninguno de ellos por  el miedo cerval que siente a ser rechazado de forma explícita. Un día, sus padres, personajes casi tan excéntricos como el hijo, le comentan que a una de sus compañeras de clase, Rachel, le han diagnosticado leucemia, y su madre obliga a Greg -y lo digo así, le obliga- a ir a casa de Rachel para tratar de animarla, a pesar de que ellos no sean amigos y solo se conozcan de vista. Y por hacer callar a su madre, Greg va a ver a Rachel, sin sospechar que ese día cambiará su vida para siempre. 

Es una película muy, muy rara... tanto por la forma de contarla como por las excéntricas personalidades de los personajes. Los diálogos son muy absurdos, pero no en el mal sentido: las conversaciones son hilarantes, pero a pesar de todo, resultan divertidas y frescas, aunque reconozco que es un humor que no suele gustar a todo el mundo y que es muy propio del cine independiente.  Pero sinceramente, a mí es una historia que me ha llegado y que me ha parecido muy especial.

Olvidaos de la típica película de chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chica enferma trágicamente, chico pasa un auténtico infierno cuidando de la chica y, al final, chica muere en los brazos del chico. O viceversa. No es una historia de amor. No hay una pizca de romance en toda la película, y quizás esa sea una de las cosas que más me ha gustado de ella, la ausencia de la típica historia de amor trágico, lo que da pie a ensalzar otra clase de valores. Como la amistad y la familia, por ejemplo; valores que se suelen dejar de lado para dejar paso al amor adolescente.

Como protagonistas, tenemos a Greg, el chico más extraño de todo el instituto, que es obligado por su madre a visitar a una chica enferma que, en realidad, no le importa lo más mínimo. Greg cree que ha vivido bajo una capa de mentiras durante toda su vida: desde pequeño, su madre lo ha sobreprotegido, dorándole la píldora a lo bestia. Al llegar a la adolescencia y comprobar que ni el mundo ni él mismo son como su madre había pintado, se convierte en un chaval inseguro de sí mismo, cínico, desconfiado, sarcástico y algo inmaduro, lo que le hace refugiarse en la "invisibilidad". Greg se entretiene haciendo películas caseras más malas que un dolor de cabeza, en compañía de su compañero de trabajo barra amigo, Earl Jackson, un chico de los suburbios un poco conflictivo, pero que a la hora de la verdad sabe tener más sensibilidad que el propio Greg. 


Por otro lado, está Rachel, la chica que padece leucemia y que da a la vida de Greg un giro de ciento ochenta grados. Me ha gustado mucho este personaje, ya que a pesar de la cruz que le ha tocado vivir, lleva la situación con mucha valentía y entereza, siempre (o casi siempre) con una sonrisa en la cara. Y en los momentos de flaqueza, será Greg el que consiga sacarle la sonrisa de nuevo a base de comentarios absurdos y ácidos (y acciones excéntricas como el estado subhumano, el gran espectáculo de Greg). A pesar de eso, y del cariño que nacerá entre ambos, Greg tendrá que luchar contra esa parte de sí mismo que le impide conectar con su entorno y que le impulsa a alejarse de Rachel, algo que el mundo entero parece tratar de impedir por todos los medios. 

Como secundarios tenemos a Denise, la madre de Rachel, una mujer que intenta ahogar sus penas de madre soltera en alcohol; a McCarthy, el profesor de Historia de Greg, que es todo un zumbado; a Madison, la chica más popular del instituto que intenta ayudar en la medida de lo posible a Greg y a Rachel; y a los padres de Greg: la madre es una histérica de manual y el padre es un colgado de la vida, un profesor de Sociología que tiene un rollo muy raro con su gato, el señor Andrews. Todos los personajes tienen su parte excéntrica, quizás por eso el largometraje me resulte tan atrayente, ya que reconozco que cuanto más peculiares y extraños sean los personajes, más me convencen. 



La primera parte de la película está cargada de gags propios de las comedias adolescentes: chicos de hormonas revueltas, hundidos en la vorágine de los institutos estadounidenses y más preocupados por frivolidades varias que por los estudios. La segunda parte ya es más dura y la que más me ha gustado en realidad, donde Greg deberá madurar a la fuerza y Rachel tendrá que asumir la decisión más difícil. 


El final es lo mejor, y deja una moraleja realmente preciosa, que no puedo decir porque sería un spoiler como una casa. Solo os adelantaré que es realmente bonito y que, a pesar de lo dura, extravagante, absurda, emotiva y entrañable que pueda resultar la película, vale la pena llegar hasta el final. Vale mucho la pena.

En definitiva, Yo, él y Raquel, es una película perfecta si quieres cambiar de registro y conocer a unos personajes excéntricos que caen de lleno en lo absurdo y la hilaridad, pero que conseguirán sacarte la sonrisa para, a continuación, ahogarte en las lágrimas. Un largometraje diferente que te dejará las emociones a flor de piel.

♚♚♚♚/5

···Muy recomendable···

¿Y vosotros la habéis visto?
¿Os atreveríais a echarle un vistazo?
¡Un abrazote para todos!